• Adriana Arismendi

La interdependencia.

Ser responsables de nosotros y de las acciones que impactarán a futuras generaciones.


Cuidar el medio ambiente y a cada persona que nos rodea.

El primer paso es dejar de ser individualistas para ser colectivistas. Lo que cada uno de nosotros hace, tiene un efecto en los otros. Yo creo en la energía y este es un principio clave, pero la interdependencia como concepto, lo materializa en acciones tangibles. Si hoy atentamos contra el medio ambiente o irrespetamos la libertad de otro ser, el efecto de esas acciones llega a otras personas, incluso en el futuro.


Por mucho tiempo hemos creído que somos individuales y debe importar solo lo que cada uno quiere, sin embargo, la realidad de hoy nos hacer palpar que esa es una idea falsa. Dependemos unos de otros. Si alguno hace bien, en cadena el efecto se expande, y si por el contrario, alguien hace mal...también enfrentamos todos las consecuencias de esas acciones.


La interdependencia busca crear consciencia para tener a las personas como el centro de los modelos económicos motivando a las empresas a construir en conjunto para lograr un mundo más equitativo, humano y justo. Se trata de un comportamiento particular, pero también empresarial. Las empresas como grandes promotores, sin importar su tamaño, deben tener en el centro de sus modelos económicos a las personas. ¿Cómo hacerlo? Creando propósitos que se conecten con el bienestar de otros, que dejen a un lado el egoísmo y los intereses particulares para pensar en un bien mayor. De esta manera lograremos crear sociedades más justas, sensibles, equitativas y equilibradas.

Si te estás cuestionando si tu negocio está funcionando bajo el pensamiento de interdependencia, debo hacer un llamado de atención: No se trata de una campaña, ni de una declaración de la lucha por la equidad de género. Va mucho más allá, más profundo, más real y genuino. Es compromiso en acciones por nosotros y por los demás. Es entender las consecuencias de nuestros actos como empresas y negocios y procurar, sin sacrificar el obvio retorno financiero esperado, una justa compensación para cada persona alrededor.


Se trata de motivarnos por ser felices y generar felicidad. No es algo superfluo, es respirar aire limpio, contar con parques y espacios que todos podamos disfrutar, tener agua limpia para hoy y para los que estarán mañana. Asegurar que convivamos en respeto y armonía con los demás sin importar el género, la raza, religión, procedencia o elecciones particulares.


Es ver la vida y por supuesto la forma de hacer negocios, desde una filosofía más humana, con proyección el futuro, sensible y compasiva con un alto nivel de compromiso y responsabilidad de nuestros actos.



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