• Adriana Arismendi

Marketing para la generación Z


Trabajo haciendo Marketing desde hace varios años y siendo parte de una generación con más ruido del que probablemente, todas las demás han tenido, me sentí insultada por el estigma que un grupo de "expertos" creo sobre lo que se supone nos define como personas, a partir del año en el que nacimos.


Estoy de acuerdo, en que así como la cultura y la crianza familiar, hay factores que influyen en que desarrollemos determinadas características, con mayor propensión, que otras personas. Pero definitivamente, no creo en una plantilla con check list que califique a unos y otros. Tal vez, sin darme cuenta esa es una de las características de mi generación, no querer sentirme parte de la masa.


Lo cierto es que hoy, hay una generación que no tiene memoria de nada antes de los teléfonos móviles, y crear para ellos, significa un reto de empatía y compresión más grande para quienes si tenemos esa memoria y hoy creamos para ellos.


1. Partamos de desprendernos de los prejuicios. La edad y la época claro que influyen, pero las condiciones y el contexto cambian y con ellos las personas. No metamos en una bolsa con etiquetas a seres únicos, pensantes y llenos de emociones.


2. Los más jóvenes están acostumbrados a la interacción digital. El aprendizaje virtual y hasta la socialización a distancia. Como marcas, si queremos llegarles necesitamos aprender cómo enseñar, interactuar y socializar en el mundo digital. Con la agilidad y flexibilidad que eso implica. Intentar ""adaptar"" el mundo físico al digital, nos deja en evidencia, es poco creíble y claramente desfasado.


3. Respeto, reconocimiento y valor a la diversidad. Las nuevas generaciones tienen en su vocabulario términos que otras generaciones jamás conocieron. Sus luchas están relacionadas a la equidad, la libertad de elección y expresión en cuanto a la sexualidad, la etnicidad y las capacidades específicas. Llegarles y conectar con ellos, no significa patrocinar causas especiales para ""parecer"" uno de ellos. Requiere sinceridad, entendimiento profundo y convicción para apoyar y luchar por causas significativas que las marcas convierten en propias.


4. La interacción es primordial. No tienen espacio los monólogos. Las personas siempre nos hemos formado opiniones de lo que vemos, pero ahora la necesidad y el impulso de expresar eso que se piensa es una fuerza gigante. Escuchar con atención y abrirse a la retroalimentación para cambiar o incorporar es un mandato para las marcas que quieren vivir y ser vividas en este momento.


5. Profundidad, actualidad, verdad son los factores de la relevancia. Hay un océano de contenidos disponibles, sobresalir y captar la atención requiere de compromiso, entendimiento y humildad. Necesitamos dejar de ser las marcas perfectas, para ser más auténticas, admitir nuestros fallos, saber lo que pasa en el mundo y entregarlo, así como dar opciones. La manipulación no es una herramienta válida.


¿Pequeño reto el que tenemos los Marketers de hoy no? Para mÍ el más grande es el de ayudar a crear nuevas generaciones que construyan un Marketing honesto, real, humano y eficiente.

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